Veraneaba la siesta de mis padres dormidos y por la cuerda de la azotea, que aún está, bajaba al patio y me escondía en la sombra del eucalipto. No era el único y mordiendo silencio reíamos todos. Y cuando fuimos únicos, te besé.
2 comentarios
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No me extraña que la besaras, con el olor del eucalipto, a la sombra del árbol, vamos que la lees un poema y se casa contigo.
BESAZOS
hecho de menos, no aquellos momentos sino aquellas oportunidades.
Muchos besazos AVE FX.